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27 septiembre 2008

Todo es hermoso hasta que ya no lo es



"Llega un hombre que abre la puerta y por unos segundos se queda detenido en el umbral fumando. Observa a la mujer que se recoge el cabello tratando de no mirarlo a los ojos.


El hombre entra y va hacia ella con cierto impulso de besarla.
La mujer se aparta casi sorprendida."


de "Todo es hermoso"
tecno teatro musical para el 2009

18 abril 2008

Regar las plantas



Carga el revólver y riega las plantas.
Todas las mañanas destruye los espejos y se ríe.
Usa las palabras de modo que no la usen y acostumbra nombrar a los amigos diciendo “Viernes”.
de ANTIGUA

26 marzo 2008

Labios secos

"Encendés el motor y por un momento nos quedamos en silencio diluyendo un no sé qué. Tengo los labios secos y no puedo evitar mordérmelos para arrancar de a pedacitos la piel resquebrajada.

Es absolutamente de noche. Antes de arrancar ponés música para el viaje y mientras subís el volumen me acomodo levemente inclinada hacia tu asiento. Pienso en si preferís este silencio. No inicio ninguna conversación. No trato de besarte, y no es que no me gusten los besos, ocurre que los tuyos no son fáciles, son pequeños, apenas lo indispensable, como a cuenta gotas. No pido pero tampoco voy a darte. No te conozco. Casi no me acerco. Es mínimo lo que vamos a mostrar.

Pensé en decirte como soy, porque me pareció no ser de esta manera. “No soy así”, pensaba, pero ahora creo que ésta también soy yo.

El motor casi no hace ruido y solo se escucha la música y nuestros comentarios, sueltos, a la deriva, sin demasiado para qué pero por si acaso. Sentirnos halagados por la mutua atención prestada no parece ser suficiente. Tratamos de ser dulces para fabricar un par de recuerdos que no nos dejen mal parados.

Apoyás la mano derecha sobre mi rodilla, como acariciando. Manejás seguro y solo un par de veces girás la cabeza para mirarme. Creo que te preocupa como pueda sentirme en este momento y no sabés exactamente qué sería lo apropiado.Luego de esto ocurre una dulce despedida sin demasiadas frases como para dejar tranquilas las aguas en las que estuvimos flotando. Me quedo mirando como te subís al auto y no me doy cuenta de que me sangran los labios hasta que al humedecerlos con la lengua siento el gusto.Lindo. Así tengo que definirte.

Hubo un momento; pusiste sábanas limpias y nos acomodamos a ver fotografías de tus viajes. Me mostrabas como eras, en las fotos, como habías sido, nada del presente. Pero era más agradable el de la foto. Y vos te divertías hablando de cada imagen. Casi en el final, porque teníamos final y lo sobrellevamos con calma; no sabía si querías quedarte o irte. Nada decías que aclarara la sensación reinante. De pronto hablaste del futuro, del culto del tiempo, de sus poderes. Dijiste algo personal, tuyo, sobre tener un hijo y yo confesé algo, algo sobre los deseos.

Último momento. Difícil despedida porque no queda claro lo que pasa. Pensé en abrazarte pero me pareció exagerado. Tenemos fronteras. Vos primero. Cada uno ya tiene a quien recordar. No es necesario que seamos tan importantes.Intercambio de direcciones, datos. Un abrazo, un beso ínfimo que se escurre como para simplificar las cosas. No te dés vuelta. Me dieron ganas de escribirte. Me dieron ganas de escribir sobre vos pero a la distancia necesité sumarle otra distancia antes de utilizar palabras. No puedo dormir y pronto llega el avión. Casi no estoy, no queda nadie.

Y aparecés para confundir cuando no te esperaba, para hacer que todo parezca otra cosa aunque realmente no lo sea. Un sobre, un abrazo, sin besos, porque no pudimos.Te vas. No dije ni una palabra.Tengo que leerte de una manera hermosa que no sé de dónde sacaste. Esa no soy yo. No estoy segura de darme cuenta. Veo las fotos que elegiste para regalarme y son las que quería anoche. No tengo un sentimiento a la altura de tu demostración, aunque sea falsa, pero puedo construirlo en poco tiempo. Tengo todo lo que se necesita. Dame unas horas. Chau."


de ESPUMA



25 febrero 2008

Demasiado calor



El infierno ha sido localizado en un perdido brillo de esos ojos.
Tanta mirada de acero no permite que de este averno se adivinen las llamas.
El infierno ha sido localizado en su sonrisa casi sádica.
Demasiadas curvas tiene como para que no resbalen las palabras que del incendio reparten cenizas.
Se cocina lentamente cualquier impureza.
La ausencia deja un rastro reseco en la piel y ese olor a carne quemada.

de "Yegua"

10 enero 2008

Escena al sol

Yo digo de mi lo que mi hija escribe. Quisiera elegir mejor las palabras pero dije que si y ahora voy a respetar lo que está escrito…. Todo lo que pueda… para contar mi vida sin contar las de los demás…
Mi vida, pero como hija quiere que la cuente, que es como ella la imagina o como cree que la viví. A veces le digo que si, que fue así… a veces le digo que no me acuerdo exactamente o que la verdad es algo que no tiene sentido. Y no digo que “la verdad no tiene sentido” si no que “de verdad” no tiene sentido el esfuerzo.
Mi vida. Se supone que voy a hablar de mi vida hoy y a mostrarles, contarles, explicarles como fue… Pero mi vida sigue. Yo todavía estoy pero sin embargo, a mis 60 años puedo mirar para atrás, recordar, y decir:
“Esto fue… lo que dejé atrás”.

de "Mi VIDA"

03 enero 2008

Leyendo a Clarice


"Sentada a la sombra de un árbol, rápidamente la rodeaban los instantes vacíos porque desde hacía varios momentos nada sucedía y los segundos futuros nada traerían -presentía ella-. Se aquietaba -no conseguía disfrazar el ancho bienestar inexplicable que la hundía en su mismo cuerpo pensativo, el ser inclinado hacia una sensación delicada y difícil- pero disimulada por algún motivo tratando de ver las piedras del suelo, fruncidas las cejas, mentirosas, toda ella mareada y estúpida."

de LA ARAÑA de Clarice Lispector

02 enero 2008

Piedras

Calidad de emoción.
Perderé sin dar la cara.
Puliré mi estilo con las piedras
porque puedo hacer con ellas otro intento.
Calidad de emoción, pocas palabras.
Esa estampa de hacer sin dar motivos.
Calidad, mirada de ciclón.
Salida perturbada.

de ANTIGUA

01 octubre 2007

"Rueda cuesta abajo golpeándose la cabeza con las piedras que arrastra mientras que con las manos araña el pasto y los arbustos tratando de detenerse. Choca en seco su espalda contra una roca y se desmaya."

de Yegua de la noche

29 agosto 2007

Adiós cielo


Hey!, huyo, pero que escapes los míos!... qué nivel, qué distinción!. Me voy sin dejar rastros y todos se arremolinan en salas diminutas comentando las extrañas circunstancias de mi ausencia. Habrá café entre comentarios de pana oscura. Habrá alguien que afirme saber mi secreto... Pero, no será verdad, no. Yo huyo, y a esta altura de la noche, habiéndote besado como lo desee tanto tiempo, es preciso que te lo diga: me iré de todos modos en algún momento. Cuando no lo esperes, cuando más desees abrazarme, y no será tu culpa. Te dirán que que estarás mejor si nunca regreso. Te darán fotos trucadas que irán acompañadas de palabras engañosas. No me esperes, mis regresos no se comparan con esto.

22 agosto 2007

Temores

Agamenon:
Vive en seguridad.
Casandra:
La seguridad es para mi la muerte.
Agamenon:
Aquí no hay peligro para ti.
Casandra:
Más para ti muy grande.
Agamenon:
¿Qué puede temer un vencedor?
Casandra:
Lo que no teme.

Séneca, "Agamenon".

31 julio 2007

Oriente


(para Carlitos)


"Catapultado hacia oriente miles de pekineses perforaron tus orejas. La fatalidad amplificó tus pedidos en el aire y las premoniciones que adelantaban destinos. Ya perdonaste a la que no tiene nombre y pedís que vuelva, que predomine sobre vos como la especie dominante. La extinción está acabando con todos y, sin embargo, ves amanecer el día como otro mal sueño."

de "Mercurio"

01 junio 2007

El Savoy...

Anabel
Te duele algo?

Aleida
Me duele, pero estoy tranquila.

Anabel se asoma a la ventana y se pierde por unos segundos. Pausa.

Anabel
No es necesario, sabes?... Podemos cambiar los planes, salir… Podemos sacar todas las fotos del armario y ordenarlas… No sé, no hay que hacer nada de lo que hablamos antes… por favor…

Aleida
Viste como sonríen los chicos cantores de la lotería?... Se saben portadores de “algo más” que números… lo saben… aunque nadie se los diga.

Anabel
Vos me entendés, no?... Sabés quien soy?

Aleida
Sí.

Anabel
Quién?

Aleida se quita los anteojos de sol y la mira con sincera atención. Se pone nuevamente los anteojos y recuesta la cabeza sobre un hombro.

Aleida
Si, querida… Mi nena… me acuerdo de vos… yo sé que estás… y te veo ahora, pero cuando no te veo también… siempre me acuerdo que sos mi compañía… Mi chiquita.

Anabel
Abuela, soy yo.

Aleida
Si, muy linda siempre. Ya deberías enamorarte de alguien. (pausa) En el comienzo fue solo la vereda sorbiéndome el corazón al paso de un perrito, de una nena… de la tarde vuelta una manzana colorada sobre las casas. Esta calle Bolívar… de frente, de espaldas… para mí. El Savoy allá, a tan pocas cuadras si quisiera… Para llegar, para sentarme y tomar el té viendo pasar a la gente de esta Posadas envuelta en secretos. Yo sé que está donde siempre pero me alejé de todo. Salud hermosa!

Aleida levanta un poco su copa y bebe un trago.

Aleida
El Savoy…

de "Contemplación de la calle Bolivar"

04 mayo 2007

Diablo

Como de trapo y con los colores viejos de sentirse tanto sobre los hombros.
Flaco, holgazán de espíritu y con pinta de rezago de tienda para las seis de la tarde. Olvida su nombre. No sabe de quien habla cuando miente. Abre la boca para que surja lo primero que venga y se arrepiente. Es su rutina.
No tiene amigos. A todos detesta. Fantasea con los comentarios a su muerte. Falsificaciones bobas de su ausencia.
Presume de rutas. De a pie. Iguales, olvidables, impuras.
Hoy cambió de peinado. La raya hacia el oeste hace difíciles las cosas. No se reconoce.
Dice: “Lo mejor es amar solo lo necesario para que nos amen pero no lo suficiente como para que nos necesiten”...
Los azulejos lo derriten todo. Se cepilla los dientes. Sonríe y vuelve al traje de caparazón.

de "ESPUMA"

22 marzo 2007

T a n g o


Percanta furiosa, tu obscena idolatría avergonzaría a mis dioses.
Deformás la pasión llevándola a la histeria y en el cuarto de pensión
(que nunca es lo que aparenta) reconocés la necesidad del crimen.
Tomás cada trago de alcohol como si fuera un veneno.
No tenés ganas de oír sobre el sol.
El oscuro final coincide con el inicio y en la ventana tu canto de sirena en la niebla acentúa la estúpida obviedad de un tango.


de "Antigua"

03 enero 2007

C u e s t i ó n d e t a m a ñ o


Del tamaño de una ausencia.
Con una mano sobre la otra y ambas sobre la rodilla.
La mirada como más allá pero muy cerca,
como una estrella congelada.
Del tamaño de una iglesia.
Con el cuello tenso y los dientes apretados.
Los labios delineados y la pollera ajustada.
Casi sin aliento pero bajo control.
Del tamaño de una autopista.
Abandonada todos los domingos.
Siempre en un sentido o en el otro.
Llena de accidentes, breve pero peligrosa.
Construida contra todos pero a favor del tiempo.
Con el tamaño de una desilusión.
A cualquier hora con semáforos para detenerse.
De calles desatadas. Demasiado desprevenida.
La sonrisa disimulada.
La sonrisa doblada en el cajón del vientre.
La sonrisa mezclada en cualquier oración.
Del tamaño de una estación.
A cualquier hora saturada de extraños, perdida y sin saludos.
Una herida de un tamaño ausencia.

de "Antigua"

22 diciembre 2006

La huída

(...) Él cierra la puerta de un solo golpe y corre por el pasillo hasta alcanzar la escalera. Cuando quiere respirar grita su nombre y se ahoga. Se detiene y apoya las manos contra la pared totalmente mareado. Inspira con voluntad de ahogado una miserable cuota de aire y cuando suplica un poco más de oxígeno, cuando realmente lo necesita, grita su nombre y se espanta. (...)

de "Yegua de la noche"

19 diciembre 2006

T I G R E S


Cuando me mirás así, pienso que el cielo debe tener tigres que me protejan de mí misma.
Constelación de estrellas; otra vez piedra del camino.
Al levantarte, y mientras algo decías, supe que nunca iba a terminar de entenderte.
¿Qué estarías diciendo?... Dejé de escucharte cuando me llamaste al sillón y me abrasaste.
-No hables, no digas nada.
Cuando te quedás así, pienso que el cielo debe tener tigres que me protejan de mí misma.
- Bueno...
-¿Bueno qué?
- Me voy, mejor ahora...
-¿Y quién te dio permiso para eso?
-¿Nos vemos?
-¿Chau?
Bajamos por el edificio en ese ascensor infame que siempre me está echando.
El taxi se detiene, tampoco entiende absolutamente nada de ésta vida.
- Buenas noches... ¿a mi casa?
No vengas, no vuelvas, tengo todas las manos en los escapes producidos.
No vengas, no me fascines. No hay nada que recordar, nada que perseguir.
Ya nos hicimos grandes y me avergüenzan los aplausos.
De vez en cuando algún tigre gana.

de "Mercurio"

29 noviembre 2006

Soñamos tanto con James


Nos mira con una extrema tristeza que de tan dulce resulta obscena.

Rubio y perdedor, fuma el mismo cigarrillo hace más de 40 años.
Ni siquiera él sabe la verdad.
Cuatro generaciones amándolo entre libros, películas, imitadores, posters, estampillas y canciones para alimentar ese sueño inagotable.
¿Pero por qué no se muere de una vez por todas?
¿Qué demonios tiene ese chico de polera negra y ojos de 38 mm emocionales?
¿Y cómo voy a definir el lugar que nos arrebató en la fantasía?

¿Cómo se hace el amor con una mirada como esa?
James sin esperanzas. James desmedido. Buscando salidas desesperadas.
Mintiendo. Perdiendo. Peleando. Haciendo el bien de la peor manera.
James a toda velocidad hacia la inmortalidad más dolorosa.
Infinitamente solo en la oscuridad de la sala de cine.
Con la navaja en la mano para cortar la pantalla para siempre.

de "La Pupila"

27 noviembre 2006

Aplastar el río


Palabras de Alejandro Santo...

"Me detuve a mirar la noche aplastando el río y en el medio fumé un cigarrillo para convencerme de que era el humo por dentro lo que a veces me mantenía vivo. Dije, o por lo menos lo pensé aquella noche, que quería ver el río con la noche por encima. El río atrae nudos, hombres con esa sensación desagradable de estar enredados en su propia vida. Esa noche había uno, de traje azul oscuro y con una cara de desesperación como vi pocas. Me dí cuenta de que pensaba en la muerte porque yo soy a veces así, pienso en la muerte y por eso la reconozco. Pero, las decisiones llegan cuando quieren y no cuando uno las llama."En el puerto, un hombre borracho se ha encontrado de pronto con su sueño... largas y verdes crecen las algas." – pensé. Tenía entonces aquella manía de citar poesías como el culo. Decidí ir al bar. ¿Para qué daba tantas vueltas? si El Caracol estaba dispuesto a recibirme a cualquier hora. Era casi una madre, casi, porque no me hizo sentir culpable nunca."

de "Materia Gris", radioficción.

13 noviembre 2006

Subterranea


Ahora. Pronto. Alejándome.